Experimento

MI AGENTE DE IA TRABAJA MIENTRAS DUERMO: ASÍ AUTOMATICÉ LAS NOTICIAS DE MI MEDIO

Construí un agente de inteligencia artificial que revisa medios y redes, filtra lo importante y me deja notas listas para publicar. La última palabra siempre es humana.

Por Enrique A. Hernández Escobar·
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Todo mundo usa la inteligencia artificial para hacer fotos bonitas y videos chistosos. Yo la puse a trabajar en la redacción. Y no, no me quitó el trabajo: me quitó la parte que más tiempo me robaba.

El problema que todos los medios conocen

Cualquier persona que hace periodismo sabe que el día empieza revisando. Portales, páginas de Facebook, columnistas, boletines oficiales, grupos de mensajería. Horas de pestañas abiertas para separar lo que importa de lo que no. Ese tiempo se lo quitas a lo que de verdad vale: investigar, contrastar, llamar a una fuente, escribir con criterio. En un medio pequeño, donde una sola persona hace de reportero, editor y community manager, ese tiempo simplemente no alcanza.

Qué hace el agente

Varias veces al día, un agente de inteligencia artificial revisa por su cuenta más de veinte medios, páginas y periodistas. No se cansa, no se distrae y no se le pasa una nota por estar en otra cosa. Agrupa las publicaciones que cuentan la misma historia, descarta el relleno (los boletines de “inauguró”, “entregó”, “encabezó”) y califica cada tema del 1 al 10 según su impacto real en la gente.

Solo lo que pasa el filtro me llega al celular. Aunque mi computadora esté apagada. Aunque yo esté dormido.

De la alerta a la nota publicada

Si una historia vale la pena, aprieto un botón. En un par de minutos el agente me regresa un borrador redactado con el estilo de mi medio, con portada, con las fuentes citadas y con lenguaje cuidadoso cuando se trata de señalamientos que no están probados. Si encuentro una mejor foto, se la mando desde el teléfono y la cambia, con su crédito. Si la nota me convence, la publico. Si no, la descarto y no queda rastro.

Todo el proceso, desde que la noticia aparece hasta que puede estar publicada, se mide en minutos y no en horas.

Lo que la IA no hace

La IA no decide qué se publica. Eso lo decido yo. Tampoco inventa datos: si las fuentes no traen información suficiente, el agente prefiere no redactar antes que rellenar. No copia textos de otros medios: los reescribe y los cita. Y cada nota pasa por revisión humana antes de salir. Esa es la diferencia entre usar la inteligencia artificial con responsabilidad y llenar internet de contenido basura.

No sirve solo para periodistas

La misma lógica funciona para una campaña que necesita saber qué se dice de su candidato, para una dependencia que quiere enterarse de una crisis antes de que crezca o para una empresa que monitorea su sector. Cambian las fuentes y los criterios; el principio es el mismo: que la máquina haga la búsqueda y la persona tome las decisiones.

Por qué importa

La inteligencia artificial no viene a sustituir el criterio periodístico. Viene a quitarnos la parte mecánica del trabajo para que podamos dedicarle más tiempo a lo que ninguna máquina hace por nosotros: entender, cuestionar y contar bien una historia.

Le ganas al tiempo. Tienes los datos a la mano. Y la última palabra sigue siendo tuya.

¿Tienes un medio, una campaña, una empresa o una dependencia y quieres un agente así? Escríbeme a kike@enalhe.mx

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