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¿CHIAPAS PUEDE? LOS DATOS DICEN QUE NO.

En el Día Internacional de la Alfabetización, Chiapas ocupa el primer lugar nacional en rezago educativo. El programa insignia del gobierno estatal no ha revertido la cifra y el secretario de Educación aparece en la publicidad de un congreso motivacional.

Por Enrique A. Hernández Escobar·
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En el Día Internacional de la Alfabetización, Chiapas llegó en primer lugar nacional de rezago educativo: 44.9% de su población de 15 años y más, según el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Más de 1.8 millones de personas.

Y el secretario de Educación, Roger Mandujano, tapizando la ciudad como “Roy” en la publicidad de un congreso motivacional.

Con sus títulos no se alfabetiza, secretario. El rezago sigue en Chiapas.

El dato que no se mueve

Chiapas no está cerca del promedio. Está hasta arriba de la lista. Le siguen Michoacán (40%), Guerrero (39.3%), Oaxaca (37.3%) y Veracruz (36.7%), de acuerdo con las cifras del INEA difundidas este año. En el otro extremo, la Ciudad de México registra 16.6%. Casi tres veces menos.

Ojo con un matiz que casi nadie explica: rezago educativo no es lo mismo que analfabetismo. Rezago es no haber terminado la educación básica, es decir, primaria y secundaria. Una persona puede aprender a leer y escribir y seguir en rezago. Por eso enseñar las letras es el primer paso, no la meta.

Lo que presume el gobierno

El programa estatal Chiapas Puede trabaja justo en ese primer escalón. Tres días después del Día de la Alfabetización, el gobernador Eduardo Ramírez informó en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum que el programa alfabetizó a 194 mil personas entre 2025 y 2026, con la meta de llegar a 250 mil al cierre de este año. El 80% son mujeres. Usa un modelo bilingüe e intercultural que enseña primero en lengua indígena y después en español, con 8,844 asesores educativos.

El programa además recibió el Premio UNESCO-Confucio de Alfabetización 2026.

Hay que decirlo completo: eso es un avance real y merece reconocimiento. Enseñar a leer a una abuela tseltal en su propio idioma no es poca cosa.

Lo que falta

Pero las cuentas no cierran solas. Si 194 mil personas aprendieron a leer, ¿qué sigue para ellas? ¿Quién les da la primaria, la secundaria y el certificado que abre la puerta a un mejor empleo? El rezago se mide en millones y el programa, en miles.

Ahí es donde la Secretaría de Educación tendría que dar la cara con cifras: cuántas personas terminaron la primaria, cuántas la secundaria y cuánto ha bajado el porcentaje en lo que va del sexenio. Datos, no carteles.

Porque mientras ese porcentaje no se mueva, Chiapas seguirá encabezando la lista que nadie quiere encabezar.

Chiapas no necesita motivación. Necesita que alguien SÍ pueda.

¡Ahí se las dejo!

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